IA Limpia

IA que corre, código que dura.

Las buenas prácticas que hacen que el software dure no caducan con la IA: importan más que nunca, porque ahora los errores también se generan más rápido.

  1. Código limpio

    Si no lo entiendes, no lo aceptas

    La IA escribe muy rápido, pero el código lo mantienes tú. Nombres claros y piezas pequeñas para que cualquiera pueda leerlo. Es como firmar un contrato: da igual quién lo redacte, léelo antes de firmar.

  2. TDD

    Sin pruebas, no está terminado

    Primero se define qué debe pasar y después se pide el código. Es como dar la receta al cocinero y probar el plato antes de servirlo. Y si una prueba falla, se arregla el plato, no la prueba.

  3. Arquitectura limpia

    Lo importante, en el centro

    Las reglas de tu negocio no deben depender de la base de datos, de la pantalla ni de la herramienta de moda. Una casa bien hecha permite cambiar los muebles sin tocar los cimientos. La IA debe respetar esa estructura, no saltársela porque sea más rápido.

  4. Arquitectura hexagonal

    Todo lo externo, con adaptador

    Tu aplicación se conecta al exterior como un aparato a un enchufe: si viajas a otro país, cambias el adaptador, no el aparato. Incluso el modelo de IA es una pieza externa que algún día querrás cambiar.

  5. Diseño simple

    Lo más sencillo que funcione

    Generar código no cuesta casi nada, pero mantenerlo sí. Una IA puede añadir capas y opciones que nadie pidió. Cada línea de más es una línea más que cuidar, así que también hay que saber decirle que no.

  6. Profesionalidad

    La responsabilidad sigue siendo tuya

    «Lo hizo la IA» no es una explicación válida cuando algo falla. La herramienta acelera, pero quien decide y responde eres tú. Y el equipo debe saber más después de usarla, no menos.